ANTIGUA ROMA
EL COLISEO:
El Coliseo era una de las construcciones más practicas de Roma.
Arcos ocultos sostenían las gradas en las que se sentabas las masas y
formaban ochenta salidas llamadas vomitorias, para que las masas( poseía
50.000 localidades) pudieran salir por ellas rápidamente.
Por debajo de la arena del piso del circo, un laberinto de pasillos,
jaulas y elevadores mecánicos permitían a los trabajadores hacer que
aparecieran los gladiadores y los animales.
Durante siglos, emperadores y ciudadanos importantes, organizaron
espectáculos cada vez más elaborados y costosos para mantener contentos a
los ciudadanos de Roma. Por ejemplo su inauguración, realizada en el 80
d. C., el emperador Tito, trajo 10.000 animales de todo el mundo:
tigres, elefantes, leopardos, hienas, jirafas, linces, etc., de las
cuales, al finalizar los combates, solo sobrevivieron la mitad. Había
hombres que mataban animales hambrientos y grupos de gladiadores que se
acuchillaban y despedazaban entre si hasta la muerte. A veces, se
inundaba el Coliseo para meter barcos de guerra llenos de criminales y
gladiadores y amenizar así la pelea.
COMBATES DE GLADIADORES:
Este deporte era uno de los más aclamados en Roma.
Comenzaba con el desfile de los gladiadores a los cuales les seguían una
corte de músicos con instrumentos de metal y viento. Paraban ante el
palco del emperador, a quien saludaban diciendo: "Ave Cesar, Morituri te
salutant" ( Hola Cesar, los que van a morir te saludan). A continuación
se dirigían hacia el editor, el que organizaba los juegos, y este
examinaba las armas.
Los adversarios eran elegidos por sorteo y comenzaban las apuestas en el
público; cuando un gladiador era herido, tendía la mano hacia la
tribuna donde se sentaba el editor, si éste colocaba el dedo pulgar
hacia abajo, el herido tenía que morir, lo cual gustaba mucho a la
multitud, si sucedía al revés, colocaba el pulgar hacia arriba, el
gladiador era sacado de la arena y era curado. El combate entre dos
gladiadores terminaba cuando uno de ellos moría o resultaba gravemente
herido. Por eso los luchadores tenían que estar equilibrados.
Existían tres tipos de gladiadores:
Retiarius: era aquel gladiador que era ágil e iba armado con una red y un tridente.
Mirmillón: este se solía enfrentar contra un retiarius, era lento pero poseía más armas y protección.
Tracio: llevaba un pequeño escudo redondo y una espada.
Todos ellos vestían con tocas de oro y púrpura, llevaban un
yelmo(casco), un escudo y unas grebas ( unas espinilleras metálicas.
Cuando un combate se realizaba entre un gladiador y una fiera, este
combate se llamaba ventión. El primer combate de gladiadores se realizó
en el año 264 a. C.
La vida de un gladiador, no era como la de cualquier deportista de hoy
en día. Eran capturados en la guerra o sacados de la prisión, para luego
ser vendidos y comprados. Después de soportar un entrenamiento brutal,
luchaban y morían para entretener a las masas.
Aunque a veces la vida de un gladiador no acababa en el circo. Si
sobrevivía a varias peleas, con el dinero ganado, podía comprar su
libertad. También podía ser instructor de una escuela de gladiadores.
Algunos recibían su licencia en forma de palo en el que estaba escrito
su nombre.
EL CIRCO MÁXIMO:
Era la mayor pista del Imperio romano. Fue construido en el s. VI a. C.
aunque ha sufrido muchas restauraciones y ampliaciones. Poseía unas
dimensiones de 650x125m, con un aforo para 260.000 espectadores. Como
hoy en día, los aficionados apostaban por sus caballos favoritos y
compraban salchichas, galletas y vino en las tiendas y puestos del
estadio.
LAS CARRERAS:
Las carreras era un deporte que despertaba mucha afición en Roma.
Antes del amanecer, las masas hacían fila para obtener los mejores asientos Circo Máximo.
Constaban de siete vueltas a una gran pista oval, unos ocho km. en
total. Con frecuencia los carruajes, tirados por dos o cuatro caballos,
volcaban o se estrellaban en las curvas cerradas haciendo caer a los
aurigas y caballos.
Los ganadores tenían derecho a una hoja de palma y una bolsa de oro,
aunque no siempre el vencedor era el más aclamado, ya que los
espectadores disfrutaban con los choques.
Los aurigas solían ser esclavos entre los cuales podían participar niños
de doce o trece años, elegidos por su escaso peso; su única meta, no
era solo ganar la carrera, sino sobrevivir. Estos vestían unas casacas
con los colores de las cuadras a las que pertenecían
Charo Marco. Departamento de clásicas. I.E.S. Ausiàs March - Manises
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viernes, 18 de mayo de 2012
viernes, 11 de mayo de 2012
viernes, 4 de mayo de 2012
armas de asedio
Las armas de asedio eran armas que se usaban en la
antigüedad para destruir o superar fortalezas, murallas, castillos y fuertes de
manera eficaz durante un asedio.
La maquinaria de asedio permitía ahorrar tiempo y aumentar
las posibilidades de éxito en la conquista de la ciudad. Estaba diseñada
principalmente para ir sorteando los obstáculos que una fortaleza podía suponer
para el ejército atacante.
Armas de asedio antiguas
De entre la distinta gama de armas de asedio, la primera en aparecer en Europa fue el ariete, seguida de la catapulta, ya en la antigua Grecia. Los espartanos utilizaron arietes en el asedio de Platea en 429 a.C.; pero al parecer los griegos limitaron el uso de armas de asedio a la utilización de escaleras para el asalto de la ciudad (probablemente gran parte de la maquinaria, mēchanai, citada por Tucídides se debe incluir en esta categoría), aunque las fuerzas del Peloponeso utilizaron algo parecido a lanzallamas. Recientemente se ha llegado a proponer que el Caballo de Troya no fuese, como se cuenta, un escondite para los atacantes, sino un ariete bastante grande con forma de caballo.
La primera civilización mediterránea en utilizar maquinaria de asedio fue la cartaginesa, que utilizó torres de asedio y arietes contra las colonias griegas de la isla de Sicilia. Estas armas a su vez influenciaron al entonces gobernante de Siracusa, Dionisio I, que desarrolló una serie de máquinas de asedio.
Los siguientes gobernantes mediterráneos famosos por hacer uso de armas de asedio a gran escala fueron Filipo II de Macedonia y Alejandro Magno. Sus grandes máquinas llevaron a una evolución que terminó desarrollando impresionante maquinaria, como el Helepolis ("tomador de ciudades") de Demetrio Poliorcetes, construido en el 304 a. C: una torre de 9 plantas, recubierta con hierro, de 40 metros de altura y 21 metros de ancho que pesaba 180 toneladas. Las armas más utilizadas eran los arietes o tortugas, que se movían impulsados de distintas e ingeniosas formas de forma que permitiesen al atacante llegar a las murallas de la ciudad con un cierto grado de seguridad.
Para los asedios en zonas marítimas también se utilizaban máquinas sambykē o sambuca. Se trataba de escaleras gigantes que servían para transportar tropas dentro de las murallas o de ciudades costeras. Normalmente iban montadas en dos o más barcos atados, y algunas tenían escudos en la parte superior para proteger a los escaladores de las flechas. También se utilizaban máquinas con forma de bisagra para atrapar equipamiento enemigo o incluso a soldados del ejército contrario mediante añadidos que probablemente son antecesores del corvus romano, o para dejar caer sobre el enemigo pesos pesados.
Los romanos preferían el asalto a las murallas de la ciudad mediante la construcción de rampas de tierra (agger) o simplemente escalando las paredes, como en el asedio a la ciudad samnita de Silvium en el año 306 a.C. Los soldados que trabajaban en las rampas se protegían con escudos denominados vinea, que se colocaban formando un largo corredor. Se usaban escudos de mimbre (plutei) para proteger la entrada frontal al corredor durante su construcción. A veces los romanos utilizaban otra máquina que se parecía a la tortuga griega, llamada musculus ("Pequeño ratón"), para rellenar los fosos, y también se utilizaron arietes a gran escala. Las torres de asedio fueron utilizadas por primera vez por las legiones romanas alrededor del 200 a. C. También emplearon escalas (o escaleras) en los asedios de Cartago Nova y de Orongis. Tito Livio destaca (Historia de Roma desde su fundación XXVIII, 3), sobre este último su inestabilidad y los medios empleados para hacerlas caer, mostrando los oronginos un elevado conocimiento y arsenal para oponerse a ellas.
El primer caso documentado de artillería de asedio antigua fue el gastraphetes, un tipo de lanzador de flechas que se montaban en estructuras de madera. El incremento del tamaño de las máquinas posteriores obligó a introducir medidas para la carga de los proyectiles, que se habían ido mejorando hasta incluir el lanzamiento de rocas. Luego aparecieron sistemas de torsión, basados en la aplicación de tensión a tendones. El onagro fue la gran invención romana en ese campo.
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