Charo Marco. Departamento de clásicas. I.E.S. Ausiàs March - Manises

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viernes, 18 de mayo de 2012

Deportes de la Época Romana

ANTIGUA ROMA
EL COLISEO:

El Coliseo era una de las construcciones más practicas de Roma.
Arcos ocultos sostenían las gradas en las que se sentabas las masas y formaban ochenta salidas llamadas vomitorias, para que las masas( poseía 50.000 localidades) pudieran salir por ellas rápidamente.
Por debajo de la arena del piso del circo, un laberinto de pasillos, jaulas y elevadores mecánicos permitían a los trabajadores hacer que aparecieran los gladiadores y los animales.

Durante siglos, emperadores y ciudadanos importantes, organizaron espectáculos cada vez más elaborados y costosos para mantener contentos a los ciudadanos de Roma. Por ejemplo su inauguración, realizada en el 80 d. C., el emperador Tito, trajo 10.000 animales de todo el mundo: tigres, elefantes, leopardos, hienas, jirafas, linces, etc., de las cuales, al finalizar los combates, solo sobrevivieron la mitad. Había hombres que mataban animales hambrientos y grupos de gladiadores que se acuchillaban y despedazaban entre si hasta la muerte. A veces, se inundaba el Coliseo para meter barcos de guerra llenos de criminales y gladiadores y amenizar así la pelea.

COMBATES DE GLADIADORES:
Este deporte era uno de los más aclamados en Roma.
Comenzaba con el desfile de los gladiadores a los cuales les seguían una corte de músicos con instrumentos de metal y viento. Paraban ante el palco del emperador, a quien saludaban diciendo: "Ave Cesar, Morituri te salutant" ( Hola Cesar, los que van a morir te saludan). A continuación se dirigían hacia el editor, el que organizaba los juegos, y este examinaba las armas.
Los adversarios eran elegidos por sorteo y comenzaban las apuestas en el público; cuando un gladiador era herido, tendía la mano hacia la tribuna donde se sentaba el editor, si éste colocaba el dedo pulgar hacia abajo, el herido tenía que morir, lo cual gustaba mucho a la multitud, si sucedía al revés, colocaba el pulgar hacia arriba, el gladiador era sacado de la arena y era curado. El combate entre dos gladiadores terminaba cuando uno de ellos moría o resultaba gravemente herido. Por eso los luchadores tenían que estar equilibrados.

Existían tres tipos de gladiadores:

Retiarius: era aquel gladiador que era ágil e iba armado con una red y un tridente.
Mirmillón: este se solía enfrentar contra un retiarius, era lento pero poseía más armas y protección.
Tracio: llevaba un pequeño escudo redondo y una espada.

Todos ellos vestían con tocas de oro y púrpura, llevaban un yelmo(casco), un escudo y unas grebas ( unas espinilleras metálicas. Cuando un combate se realizaba entre un gladiador y una fiera, este combate se llamaba ventión. El primer combate de gladiadores se realizó en el año 264 a. C.
La vida de un gladiador, no era como la de cualquier deportista de hoy en día. Eran capturados en la guerra o sacados de la prisión, para luego ser vendidos y comprados. Después de soportar un entrenamiento brutal, luchaban y morían para entretener a las masas.
Aunque a veces la vida de un gladiador no acababa en el circo. Si sobrevivía a varias peleas, con el dinero ganado, podía comprar su libertad. También podía ser instructor de una escuela de gladiadores. Algunos recibían su licencia en forma de palo en el que estaba escrito su nombre.

EL CIRCO MÁXIMO:

Era la mayor pista del Imperio romano. Fue construido en el s. VI a. C. aunque ha sufrido muchas restauraciones y ampliaciones. Poseía unas dimensiones de 650x125m, con un aforo para 260.000 espectadores. Como hoy en día, los aficionados apostaban por sus caballos favoritos y compraban salchichas, galletas y vino en las tiendas y puestos del estadio.

LAS CARRERAS:

Las carreras era un deporte que despertaba mucha afición en Roma.
Antes del amanecer, las masas hacían fila para obtener los mejores asientos Circo Máximo.
Constaban de siete vueltas a una gran pista oval, unos ocho km. en total. Con frecuencia los carruajes, tirados por dos o cuatro caballos, volcaban o se estrellaban en las curvas cerradas haciendo caer a los aurigas y caballos.
Los ganadores tenían derecho a una hoja de palma y una bolsa de oro, aunque no siempre el vencedor era el más aclamado, ya que los espectadores disfrutaban con los choques.
Los aurigas solían ser esclavos entre los cuales podían participar niños de doce o trece años, elegidos por su escaso peso; su única meta, no era solo ganar la carrera, sino sobrevivir. Estos vestían unas casacas con los colores de las cuadras a las que pertenecían

viernes, 4 de mayo de 2012

torre con puente elevadizo


armas de asedio


Las armas de asedio eran armas que se usaban en la antigüedad para destruir o superar fortalezas, murallas, castillos y fuertes de manera eficaz durante un asedio.
La maquinaria de asedio permitía ahorrar tiempo y aumentar las posibilidades de éxito en la conquista de la ciudad. Estaba diseñada principalmente para ir sorteando los obstáculos que una fortaleza podía suponer para el ejército atacante.


Armas de asedio antiguas


De entre la distinta gama de armas de asedio, la primera en aparecer en Europa fue el ariete, seguida de la catapulta, ya en la antigua Grecia. Los espartanos utilizaron arietes en el asedio de Platea en 429 a.C.; pero al parecer los griegos limitaron el uso de armas de asedio a la utilización de escaleras para el asalto de la ciudad (probablemente gran parte de la maquinaria, mēchanai, citada por Tucídides se debe incluir en esta categoría), aunque las fuerzas del Peloponeso utilizaron algo parecido a lanzallamas. Recientemente se ha llegado a proponer que el Caballo de Troya no fuese, como se cuenta, un escondite para los atacantes, sino un ariete bastante grande con forma de caballo.
La primera civilización mediterránea en utilizar maquinaria de asedio fue la cartaginesa, que utilizó torres de asedio y arietes contra las colonias griegas de la isla de Sicilia. Estas armas a su vez influenciaron al entonces gobernante de Siracusa, Dionisio I, que desarrolló una serie de máquinas de asedio.
Los siguientes gobernantes mediterráneos famosos por hacer uso de armas de asedio a gran escala fueron Filipo II de Macedonia y Alejandro Magno. Sus grandes máquinas llevaron a una evolución que terminó desarrollando impresionante maquinaria, como el Helepolis ("tomador de ciudades") de Demetrio Poliorcetes, construido en el 304 a. C: una torre de 9 plantas, recubierta con hierro, de 40 metros de altura y 21 metros de ancho que pesaba 180 toneladas. Las armas más utilizadas eran los arietes o tortugas, que se movían impulsados de distintas e ingeniosas formas de forma que permitiesen al atacante llegar a las murallas de la ciudad con un cierto grado de seguridad.
Para los asedios en zonas marítimas también se utilizaban máquinas sambykē o sambuca. Se trataba de escaleras gigantes que servían para transportar tropas dentro de las murallas o de ciudades costeras. Normalmente iban montadas en dos o más barcos atados, y algunas tenían escudos en la parte superior para proteger a los escaladores de las flechas. También se utilizaban máquinas con forma de bisagra para atrapar equipamiento enemigo o incluso a soldados del ejército contrario mediante añadidos que probablemente son antecesores del corvus romano, o para dejar caer sobre el enemigo pesos pesados.
Los romanos preferían el asalto a las murallas de la ciudad mediante la construcción de rampas de tierra (agger) o simplemente escalando las paredes, como en el asedio a la ciudad samnita de Silvium en el año 306 a.C. Los soldados que trabajaban en las rampas se protegían con escudos denominados vinea, que se colocaban formando un largo corredor. Se usaban escudos de mimbre (plutei) para proteger la entrada frontal al corredor durante su construcción. A veces los romanos utilizaban otra máquina que se parecía a la tortuga griega, llamada musculus ("Pequeño ratón"), para rellenar los fosos, y también se utilizaron arietes a gran escala. Las torres de asedio fueron utilizadas por primera vez por las legiones romanas alrededor del 200 a. C. También emplearon escalas (o escaleras) en los asedios de Cartago Nova y de Orongis. Tito Livio destaca (Historia de Roma desde su fundación XXVIII, 3), sobre este último su inestabilidad y los medios empleados para hacerlas caer, mostrando los oronginos un elevado conocimiento y arsenal para oponerse a ellas.
El primer caso documentado de artillería de asedio antigua fue el gastraphetes, un tipo de lanzador de flechas que se montaban en estructuras de madera. El incremento del tamaño de las máquinas posteriores obligó a introducir medidas para la carga de los proyectiles, que se habían ido mejorando hasta incluir el lanzamiento de rocas. Luego aparecieron sistemas de torsión, basados en la aplicación de tensión a tendones. El onagro fue la gran invención romana en ese campo.

Imperio romano